Gráfico de columnas
Es el gráfico más conocido y el que se usa por defecto. Cada categoría se dibuja como una columna vertical cuya altura es proporcional a su valor, y todas las columnas comparten la misma línea de base.
Sirve para comparar valores entre categorías: qué producto se vendió más, qué curso tiene más alumnos, qué mes fue mejor. La comparación se hace midiendo alturas, y el ojo es muy rápido para eso. Es el gráfico indicado cuando las categorías son pocas y con nombres cortos, porque los rótulos van apilados a lo largo del eje horizontal.
Su límite aparece cuando las categorías tienen nombres largos. Los rótulos de abajo empiezan a pisarse o hay que inclinarlos, y ahí conviene pasar al gráfico de barras. En cambio, con muchas categorías —un gráfico de columnas con veinte productos— las columnas quedan tan finas que ya no se distinguen; para ese caso también es mejor el de barras.
Gráfico de barras
Es un gráfico de columnas acostado: las categorías van sobre el eje vertical y las barras crecen hacia la derecha. La diferencia no es estética, es de espacio: los nombres se escriben horizontalmente, así que pueden ser largos y no se pisan.
Es el gráfico indicado cuando hay muchos elementos que comparar o cuando sus nombres son extensos. La cantidad de alumnos por curso, las ventas por vendedor, los motivos de reclamo más frecuentes: todos esos casos se leen mucho mejor en barras que en columnas.
La regla que los distingue es simple: columnas para pocas categorías con nombres cortos, barras para muchas categorías o nombres largos. Y como el valor se representa con una longitud, en los dos el eje tiene que arrancar en cero.
Gráfico de líneas
El gráfico de líneas une los puntos con un trazo continuo, y ese trazo es lo que se lee: no muestra valores sueltos, muestra una evolución. Es el gráfico del tiempo.
Se usa cuando el eje horizontal tiene un orden natural: meses, años, días, trimestres. Y su valor está en que hace visible lo que ninguna tabla muestra bien: la tendencia —si viene subiendo, bajando o estancada—, los picos y las caídas. Ordenar las categorías de otra manera arruinaría el gráfico, porque la línea dejaría de tener sentido: en una serie de líneas, el orden es parte del dato.
Es el gráfico donde el eje vertical puede no arrancar en cero. Como la línea marca una posición y no una longitud, empezar más arriba no rompe ninguna proporción, y a veces es la única forma de que se vean variaciones chicas. Pero hay que avisarlo: una suba del 3 % con el eje recortado parece un crecimiento enorme.
Gráfico circular
El gráfico circular —también llamado de torta o de sectores— reparte un círculo completo entre las categorías, y da a cada una una porción proporcional al porcentaje que representa del total. Es la representación de las proporciones.
Su condición es que las partes sumen un total con sentido. Repartir el gasto mensual, la composición de una población o el origen de las ventas tiene sentido porque todo eso suma un 100 %. Y hay un requisito práctico que se incumple todo el tiempo: cuantas menos porciones, mejor. Con más de cinco o seis, las porciones se vuelven tan finas que ya no se comparan, y el gráfico deja de informar.
Gráfico de áreas
El gráfico de áreas es un gráfico de líneas con el espacio de abajo relleno. Ese relleno cambia el mensaje: ya no se lee solo la evolución de cada serie, sino también cuánto pesa cada una.
Su mejor uso es el área apilada: las series se apoyan una sobre otra, y entonces la altura total representa la suma de todas y cada banda representa la parte de cada una. Es lo que permite ver a la vez la evolución y la acumulación.
Tiene un límite importante: si las áreas se superponen en lugar de apilarse, la de adelante tapa a la de atrás y lo que se ve ya no es la suma de nada. Y como las bandas se leen por su grosor, comparar el grosor de dos bandas es tan difícil como comparar porciones de un círculo. Es un buen gráfico para dos o tres series, y se complica rápido con más.
Gráfico de dispersión
En un gráfico de dispersión no hay líneas ni barras: cada dato es un punto suelto ubicado según dos valores, uno en cada eje. Es el único de los gráficos de esta página que no compara categorías, sino que busca si dos variables están relacionadas.
Los dos ejes son numéricos —horas de estudio y nota, temperatura y consumo, publicidad y ventas— y lo que se mira es la forma de la nube de puntos. Si al crecer una variable la otra también crece, los puntos se ordenan de abajo a la izquierda hacia arriba a la derecha; si no hay relación, quedan dispersos sin ningún patrón.
Y sobre este gráfico hay que decir algo importante, que vale para cualquier análisis de datos: una relación no es una causa. Que las dos variables se muevan juntas no significa que una produzca la otra. Puede haber una tercera razón que explique las dos, o puede ser una casualidad. El gráfico de dispersión muestra que hay relación; averiguar por qué es otra pregunta, y no se contesta con un gráfico.
Gráficos combinados
Un gráfico combinado mezcla dos tipos en el mismo dibujo, y lo habitual es combinar columnas con una línea. Sirve para mostrar dos cosas que se miden en escalas muy distintas pero que están relacionadas: las ventas del mes, en pesos, y el porcentaje acumulado del objetivo, que va de 0 a 100.
Para que eso funcione hace falta un eje secundario: la línea se mide contra una escala propia, ubicada a la derecha del gráfico. Sin él, los dos valores comparten la misma escala y la línea queda pegada al piso, aplastada por las columnas.
Resumen
- Columnas: comparar entre pocas categorías con nombres cortos.
- Barras: lo mismo, pero con muchas categorías o nombres largos. Son columnas acostadas, y los rótulos entran mejor.
- Líneas: evolución en el tiempo. Acá el orden del eje es parte del dato.
- Circular: proporciones de un total. Solo con pocas porciones; con más de cinco o seis, conviene un gráfico de barras.
- Áreas: evolución y acumulación. En su versión apilada, la altura total es la suma.
- Dispersión: si dos variables están relacionadas. Cada dato es un punto; los dos ejes son numéricos. Una relación no es una causa.
- Combinados: dos tipos en un gráfico, con eje secundario. Es el más fácil de usar mal.
- En columnas y barras el eje arranca en cero, siempre.