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Elegir el gráfico adecuado

Según lo que se quiere mostrar

Elegir un gráfico no empieza por el gráfico. Empieza por una pregunta que hay que poder contestar en una frase: ¿qué quiero mostrar? Una vez que eso está claro, el tipo de gráfico casi se elige solo, porque cada uno responde bien a una sola cosa.

Lo que se quiere mostrar El gráfico Por qué
Comparar valores entre pocas categorías Columnas La altura se compara de un vistazo.
Comparar entre muchas categorías, o con nombres largos Barras Los nombres van horizontales y entran sin pisarse.
Ver una evolución en el tiempo Líneas El trazo muestra la tendencia y las caídas.
Ver proporciones de un total Circular, si son pocas porciones El círculo representa el total y cada porción su parte. Con más de cinco o seis categorías, conviene pasar a barras.
Ver la evolución y la composición a la vez Áreas apiladas La altura total es la suma, y cada banda es una parte.
Ver si dos variables se relacionan Dispersión Cada dato es un punto y la forma de la nube muestra la relación.
Comparar dos medidas de escala distinta Combinado, con eje secundario Cada serie se mide con su propia escala. Es el más delicado de usar.

Y conviene leerla también al revés, porque los errores más comunes consisten en usar un gráfico para algo que no le corresponde. Los tres que aparecen todo el tiempo: un circular con ocho categorías, donde las porciones ya no se distinguen; un gráfico de líneas sobre categorías sin orden —productos, provincias, cursos—, donde el trazo sugiere una continuidad que no existe; y un gráfico de columnas con veinticuatro meses, donde las columnas quedan tan finas que la tendencia se pierde justo cuando era lo importante.

Los errores frecuentes

Todos los errores de esta lista tienen algo en común: son fáciles de cometer, no dan ningún aviso y hacen que el gráfico diga algo distinto de lo que dicen los datos.

El error Por qué está mal Qué corresponde
Circular con muchas categorías Las porciones quedan tan delgadas que no se comparan, y comparar ángulos es difícil incluso con pocas. Barras, con el porcentaje como etiqueta.
Líneas sobre categorías sin orden La línea sugiere que hay un recorrido entre una categoría y la siguiente, y entre productos no lo hay. Columnas o barras.
Columnas con demasiados períodos Con veinticuatro meses las columnas son hilos y la tendencia —que era el punto— desaparece. Líneas.
Barras cuyo eje no arranca en cero La longitud deja de ser proporcional al valor: el gráfico miente sin que uno lo note. Corregir el eje. En columnas y barras, siempre desde cero.
Gráficos en 3D La perspectiva deforma: las porciones o las columnas del fondo se ven más chicas que las de adelante, por una razón de dibujo y no de datos. Plano. El 3D no agrega ninguna información y sí agrega distorsión.
Graficar el total junto con las partes La barra del total es varias veces más alta que todas las demás y aplasta la comparación entre las partes. Sacar la fila de totales de la selección.
Un gráfico por cada columna de la tabla El trabajo se llena de gráficos que no dicen nada, y el que importaba se pierde entre los demás. Un gráfico por mensaje, no por columna.

De todos, el que más conviene recordar es el 3D, porque es el que se elige por una razón equivocada: "queda más lindo". Un gráfico en tres dimensiones no muestra ningún dato más que su versión plana, y a cambio introduce un error de lectura que el lector no puede corregir. No hay ninguna decisión de datos que mejore con 3D.

Gráficos que engañan

Hay maneras de armar un gráfico que hacen que diga algo que los datos no dicen. Y conviene aclarar algo de entrada: casi nunca son una trampa deliberada. La mayoría salen de elegir un formato por costumbre o por estética, sin pensar en el efecto. Pero el efecto ocurre igual, y es grave, porque el lector confía en la forma mucho más que en los números.

El eje recortado

Es el más eficaz de todos. Si el eje vertical de un gráfico de columnas no empieza en cero, las longitudes dejan de ser proporcionales a los valores. Diferencias mínimas se convierten en abismos, y el gráfico pasa a decir lo contrario de lo que dicen los datos.

Los mismos cuatro valores, 92, 94, 96 y 98, graficados dos veces: con el eje desde cero las cuatro columnas se ven casi iguales, y con el eje recortado empezando en 90 se ven como una subida enorme Eje desde cero 0 50 100 92 94 96 98 Eje recortado, empezando en 90 90 95 100 92 94 96 98
Los cuatro valores son exactamente los mismos: 92, 94, 96 y 98. A la izquierda el crecimiento es del 6 % y se ve pequeño; a la derecha, con el eje recortado, el mismo crecimiento parece una subida enorme.

Por eso la regla de las columnas y las barras: el eje vertical arranca en cero, siempre. No es una preferencia de estilo: es la condición para que la longitud de la barra represente el valor. Cuando alguien recorta el eje y lo hace notar, está haciendo un uso legítimo —a veces es la única manera de ver una variación chica—, pero entonces la aclaración no es opcional.

Otras tres maneras

  • Una serie que falta. Si se grafican las ventas de los meses con ventas y se omiten los meses sin ninguna, el trazo queda continuo y parece que el negocio nunca se detuvo. Cada categoría del período tiene que estar, aunque su valor sea cero.
  • El eje secundario del gráfico combinado. Como el rango de la escala secundaria lo elige quien hace el gráfico, se puede hacer que una línea parezca subir junto a las columnas cuando en realidad se mueve distinto. Es la forma más fácil de fabricar una correlación que no existe.
  • Porciones que se parecen. En un circular sin etiquetas, un 22 % y un 20 % se ven iguales. La porción más grande se destaca, pero el orden de las del medio es imposible de reconstruir. Si el orden importa, van las etiquetas o va un gráfico de barras.

Y hay una manera más de engañar que no está en el gráfico sino en el texto que lo acompaña: elegir el período que conviene. Los mismos datos con un año de recorte muestran un crecimiento; con otro, un estancamiento. El gráfico es correcto en los dos casos, y la conclusión es distinta. Es la razón por la que conviene preguntarse siempre de dónde salen los datos y por qué se eligió ese período, y no solo qué muestra el dibujo.

La comprobación final

Antes de dar un gráfico por terminado, estas seis preguntas funcionan como lista de control. Si alguna queda sin respuesta, el gráfico todavía no está listo:

  1. ¿El gráfico muestra lo que quiero mostrar? ¿Responde a la pregunta que me hice al principio?
  2. ¿Está claro qué se mide y en qué unidad? ¿Se entiende sin leer el resto del trabajo?
  3. ¿Los ejes están completos? ¿El vertical arranca en cero si es de columnas o barras?
  4. ¿Quedó alguna categoría afuera? ¿Hay filas en blanco o totales que se colaron en la selección?
  5. ¿Hace falta la leyenda? ¿Y las etiquetas? ¿Se está usando alguna de las dos de más?
  6. ¿El gráfico se entiende solo, sin que yo tenga que explicarlo?

Esa última pregunta es la que resume todas las demás. Un gráfico es una herramienta de comunicación, y su prueba final es la misma que la de cualquier texto: si hay que explicarlo, no está terminado.

Resumen

  • Se elige el gráfico según lo que se quiere mostrar: comparar, ver una evolución, mostrar proporciones o ver una relación.
  • Los tres errores más comunes: circular con muchas categorías, líneas sobre categorías sin orden y columnas con demasiados períodos.
  • El 3D no agrega información y sí agrega distorsión. No se usa.
  • El total no va en el mismo gráfico que las partes: las aplasta.
  • El eje recortado es la forma más eficaz de engañar: los mismos cuatro valores pueden verse casi iguales o como una subida enorme.
  • Otras formas de engañar: omitir categorías, manipular el eje secundario y confiar en porciones parecidas sin etiquetas.
  • Antes de entregar: ¿se muestra lo que quiero, está clara la unidad, los ejes están completos y se entiende solo?

Ver cómo interpretar un gráfico